reseña histórica

Síntesis de la obra “Historia de las Telecomunicaciones en la República Dominicana y Lationamérica”, de la autoría del Sr. Teo Veras

La primera noticia relativa a la radiodifusión en la República Dominicana se produce en 1919 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, haciendo referencia a la escucha de estaciones radiodifusoras, mediante un receptor del profesor, Rafael M. Moscoso Puello.

A esa primera información, siguieron otras similares unos 5 años más tarde, cuando ya en la ciudad de Santo Domingo, era posible escuchar emisiones radiales desde Puerto Rico y los Estados Unidos, entre otros países.

En 1926 se produce el inicio de las emisiones radiales de broadcasting en la República Dominicana. Una entidad constituida por un grupo de entusiastas, encabezados por el ingeniero Frank Hatton Guerrero, instaló una estación radiodifusora, casi frente a la catedral de Santo Domingo. Su primera transmisión fue un concierto radiofónico. La vida de esta primera emisora dominicana, fue efímera, y solo le fue posible transmitir en unas tres o cuatro ocasiones, estimándose que por desperfectos, desapareció del éter, para nunca más volver.

A final de 1927, existían en la ciudad de Santo Domingo varios propietarios de receptores de radio, que disfrutaban de las emisiones que se recibían del exterior. La inauguración de la primera estación oficial del país, la HIX, propiedad del Gobierno dominicano, se produjo en abril de 1928, con emisiones no regulares, que antes se publicaban en la prensa local, para que el público las esperara, y sintonizara.

Antes de cerrar el año 1928, el entusiasmo contagió a un grupo de jóvenes del Cibao, quienes, constituidos en un club, también pusieron en el aire una pequeña difusora, cuya fuente de energía era producida por una batería. Al igual que la 1926, esta también fue de efímera existencia.

Radio experimental y romántica. Desarrollo limitado

Muy poco avanzó la industria radial en el decenio de los treinta, unos años básicamente de experimentos. La audiencia radiofónica, cada vez más creciente, mostraba un mayor interés por el nuevo medio.

Solo una decena de estaciones irrumpieron el éter desde la República Dominicana en esa década, ya que dos hechos retrasaron la puesta en funcionamiento de otras. Por una parte, el ciclón San Zenón, que en septiembre de 1930 destruyó totalmente la capital del país; y por otra, la consolidación del régimen dictatorial (iniciado ese mismo año) de Rafael Leonidas Trujillo Molina, y el estricto control al que fueron sometidas todas actividades nacionales.

Datos oficiales señalan, que en 1935, se contaban en el país, además de la estatal HIX, 17 emisoras comerciales. Para la época la nación contaba con más de 3,000 aparatos receptores de radio particulares, celosamente registrados por las autoridades.

Radio comercial y restringida

El decenio de los años 40, se inicia con un acuerdo internacional que regularía las frecuencias del sector, y que perjudicaría a la radiodifusión de varios países caribeños, entre los que se encontraba la República Dominicana.

El tratado conocido como North American Radio Broadcasting Agreement (NARBA), o Acuerdo de Radiodifusión Norte-Americano, que entró en vigor en marzo de 1941, mantuvo su vigencia durante cuarenta años, hasta el Acuerdo de Río de Janeiro, en 1981, cuando la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT), produjo una reorganización de frecuencias.

La finalidad principal era ordenar el dial, separando frecuencias y creando canales limpios (clear channels), en todo el espectro radioeléctrico, para los Estados Unidos, Canadá y México, a razón de una frecuencia por cada 100 KHz. El acuerdo incluía protección para las radiodifusoras de Puerto Rico, como parte del territorio estadounidense. Este tratado también expandió la banda de AM, de 1,500 a los 1,600 KHz.

Países del área que no firmaron el acuerdo, pero que tenían que ajustarse a él, fueron: Cuba, Haití, Jamaica y República Dominicana.

Este acuerdo resultó perjudicial para los radiodifusores dominicanos, pues les obligaba a utilizar principalmente transmisores en ondas cortas o en ondas medias de muy baja potencia, para proteger así las emisoras de los países firmantes del acuerdo.

A pesar de que la radio comercial en la República Dominicana se inicia tímidamente en los años treinta y cuarenta, su avance y desarrollo fue muy lento y poco destacado, debido a que los receptores eran escasos, y costosos para el gran público.

Los avisos comerciales se emitían en vivo y la mayoría de las emisoras se mantenían, gracias al entusiasmo de sus propietarios. Casi era un asunto más cercano a la afición o el entretenimiento, que al negocio. No es extraño que por esto, varias estaciones ofrecieran música grabada sin ninguna publicidad, y otras desaparecían del aire sin aviso previo.

Todo ello explica, que durante los años cuarenta, la cifra de emisoras nacionales fuera aún muy escasa. Incluso en la capital del país, a mediados de la década, apenas se contaban 6 estaciones.

Radio reprimida y comprometida. Inicio de la televisión

Tampoco la década de los cincuenta, resultó ser muy esplendorosa para la radio dominicana, a causa del total control del régimen trujillista, que continuó en esos años. Con excepción de La Voz Dominicana, propiedad de un hermano del dictador, considerada como la estación oficial, y que contaba con varios transmisores de AM y ondas cortas instalados en las principales ciudades. Esta planta, inauguró el 1ro. de agosto de 1952, el primer canal de la televisión nacional.

Para orgullo del país, La Voz Dominicana, se convirtió en un ejemplo continental, por su equipamiento, y las sonadas presentaciones artísticas que anualmente se organizaban para celebrar su famosa Semana Aniversario, por donde desfilaban las principales figuras artísticas del momento, de todo el continente.

Algunas otras estaciones privadas salieron al aire en esa década. También determinadas frecuencias fueron otorgadas, para bloquear señales de países vecinos, que desde algunas regiones del área de Caribe, transmitían programas anti trujillistas.

Radio dinámica y convulsionada

En el aspecto técnico, en 1959, la radio mundial experimentó uno de sus principales avances en materia de programación, con el debut ese año del cartucho de cinta magnetofónica sin fin (en inglés, cartridge). Este producto, dio un giro de 180 grados a las programaciones radiales durante los siguientes treinta años, introduciendo una dinámica programática nunca antes utilizada, recibiéndose éstos en la República Dominicana, en los primeros años sesenta.

La radio de entonces, a nivel mundial y local, experimentaba grandes cambios. La versatilidad ofrecida por las cartucheras, permitía a las emisoras desarrollar sus propias grabaciones de jingles, promos y avisos comerciales en sus estudios, de una manera rápida y efectiva. Las estaciones dominicanas como las de muchos otros países, comenzaron a producir espacios más ligeros, y a abandonar las producciones radiales más costosas.

Se agilizaron los formatos programáticos, y las estaciones empezaron a reducir su personal, en vista de que con estos nuevos equipos, una sola persona bastaba para mantener en el aire una programación musical. Así nacieron los conocidos: Montadores de Discos, o Disc Jockey.

Los años 60. Década convulsa en la República Dominicana. Políticamente se inicia con el ajusticiamiento del dictador Rafael Leonidas Trujillo, el 30 de mayo de 1961, y la posterior ola de inestabilidad que prosiguió a esto, incluida una revuelta civil en abril de 1965, que duró varios meses, y que desembocó en una intervención de la Fuerza Interamericana de Paz, de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En estos años y por vez primera en el país, se diseñan dinámicos programas informativos regulares, impulsados por los nuevos aires de libertad, y se fundan importantes estaciones en la capital y en las provincias. En la época, un sin número de estaciones irrumpió el éter dominicano.

Es evidente que estos hechos, influyeron notablemente en la estructura y programación de la radiodifusión nacional.

En este punto, como nota al margen, y para facilitar la comprensión de lo que pudiese interpretarse, como una estrecha relación del país con los Estados Unidos, donde se incluye intercambios, tanto culturales como de comportamiento; es preciso que acotar, que debido a la inestabilidad vivida durante los primeros años 60, se produjo una importante migración de dominicanos a territorio norteamericano, generando a través de los años, varias generaciones de nacidos allí, los que han importado al país, algunas costumbres de esa sociedad, entre ellas, la música, y otras.

Dicho esto, y volviendo a nuestro tema. En el conflicto bélico de 1965, uno de los objetivos inmediatos de los bandos enfrentados, fue precisamente asegurar el control sobre la entonces Radio Santo Domingo, emisora oficial del gobierno. De este modo se ofrecía al público, la sensación de que, quien la mantenía en su poder, tenía la ventaja en las acciones de la guerra.

El 28 de abril de 1965, tropas del ejército estadounidense, como primer contingente de la Fuerza Interamericana de Paz, auspiciada por la OEA, desembarcaron en la República Dominicana, a fin de controlar la situación.

Pocos días después, inició sus operaciones en la capital una emisora estadounidense: la American Forces Radio Service (AFRS), emitiendo en inglés, y destinada a informar y entretener los soldados de ocupación.

Inicio del desarrollo de la FM, y la especialización de formatos programáticos

Aunque las emisiones en frecuencia modulada se inciaron en el país en 1952, éstas, al principio, se utilizaban como señales de enlace entre los estudios de las difusoras de AM y sus transmisores, ubicados fuera de las ciudades.

No fue hasta mediados de los años 60, que muy pocas emisoras independizaron sus programaciones. La primera estación radial de frecuencia modulada con programación independiente, se instaló en la ciudad de Santiago de los Caballeros, durando solo unos pocos meses, hasta que al propietario le fue asignada una frecuencia en AM, convirtiéndose esta, en otro enlace más.

Sin embargo, en 1967, sale al aire en la ciudad de Santo Domingo, Radio HIGO-FM, en los 97.5 MHz, la que se considera como primera estación de FM con una programación independiente del país, mantenida hasta nuestros días.

Un par de años más tarde, en 1969, es inaugurada en Santo Domingo, la primera estación de FM estereofónica: HIJB-FM, propiedad de la empresa editora del periódico El Caribe, con un formato programático especializado. Entrando así el país, al mundo de la radio de alta fidelidad.

En la parte final de la década, se produjo la inclusión de múltiples estaciones de FM, con atractivos formatos musicales, convirtiéndose en una moda incontenible. Las nuevas generaciones, descubrieron, y empezaron a sintonizar la entonces nueva banda, maravillados por la calidad de sonido ofertada.

Consolidación de la FM. Inicio de la digitalización en las estaciones. Empieza el desinterés por la banda de AM

En los primeros años 80, la FM competía seriamente con las estaciones de AM. La calidad sonora y variedad de los formatos, resultó una fórmula demoledora en contra de las emisiones de la AM.

Aunque la mayoría de las estaciones de AM, tenían asignadas frecuencias de FM para enlace, el cambio fue tan rápido, que muchos de los tradicionales radiodifusores, no fueron capaces de asimilar en su momento, y permutaron, o dilataron, su independencia en las emisiones de FM.

Si a esto, sumamos la introducción al mercado a mediados de los 80, de las grabaciones digitales en forma de los revolucionarios discos compactos, que sustituyeron las grabaciones en discos de vinil o pasta, de diferentes formatos y velocidades, y la colosal multiplicación de éstos, estaba claro, que la calidad en el sonido, iba a ser un factor preponderante en la selección de la fuente a escuchar, que, en nuestro caso, podía ser la radio, o aparatos reproductores de discos compactos.

No obstante, a medida de que transcurrían los 80, ya se consolidaban las emisiones en FM.

Debuta el Internet. Las nuevas generaciones no conocen, ni sintonizan la banda de AM

La supremacía de la banda de FM, debido a la cada vez mayor calidad (técnica y programática) de sus emisiones, hizo posible la indiferencia de las nuevas generaciones respecto a las estaciones de AM.

A tal punto, que los formatos noticiosos, interactivos y deportivos, dirigidos a públicos de edad madura; así como también, los formatos musicales muy populares, que no eran, “trabajados”, por las estaciones de FM, fueron migrando hacia las AM.

Desde la segunda mitad de los 90, aparece otra competencia más: la red Internet. Que, desde ese momento, despertó el interés general.

La cada vez más “portatibilidad” de los equipos de informática, y la facilidad de adquisición de los mismos, complica más el negocio de la operación de medios electrónicos. Sobre todo la televisión.

Se hace referencia a esto porque, en realidad, el Internet, es más competencia de la TV que de la radio, en vista de para su uso, ambos emplean los sentidos de la vista, y el oído (el Internet, también el tacto). Lo que significa, que, hay que tener la misma disposición y tiempo, tanto para dedicarlo al Internet, como para la televisión.

Por lo que, en nuestros días, el Internet, se ha convertido en un aliado estratégico de la radio, al poder transmitir a través de ella nuestros contenidos programáticos con audio real, pudiendo ser sintonizadas mientras se navega en la red. Esta fue la época de la incursión masiva de las estaciones de radio dominicanas en Internet, a través de vistosas y atractivas páginas.

Aunque, es justo decir, que las nuevas facilidades de banda ancha, ofrecidas a través de la red, han permitido que la TV, también pueda ser sintonizada en los computadores.